Cuando tu orgullo pudo más que nuestro amor
Capítulo I: Cuento de hadas.
Definir lo que sentí por ti es imposible, fuiste la persona más importante para mi, quien siempre desee proteger con todas las fuerzas de mi corazón. Cuando te conocí vi el ángel más bello de todos, eras el sol, capaz de atraer las miradas de todos los que te rodean, solamente pude verte y no apartar mi vista de la tuya, sentir como mis piernas temblaban, deseaba poder conversar contigo, en mi mente cientos de ideas de se cruzaron de como iniciar la conversación.
Pensaba cuantas decirte pero no ser capaz de pronunciar ni una sola palabra, tan extraño era para quienes nos rodeaban que me comportara de esa manera. Pero la realidad fue que te clavaste muy profundo en mi corazón con tu risa y esa forma tan particular de ver el mundo, muy diferente a la mía. La cual siempre ha sido gris y obscura, conocí a quien me arrancaría de la noche para mostrarme la luz del astro rey.
Te acercaste a mi y me quede prendada de ti, fue el amor al más puro estilo telenovela. Tu largo cabello negro, tu frágil figura que escondía a una guerra que es capaz de darlo todo por la persona que ama. Comenzamos una historia de amor como un cuento de hadas, con la diferencia que eran dos princesas en la historia, no existe un príncipe o una heroína, solamente dos mujeres que se amaron con todo su ser.
El amor solamente existe entre hombre y mujer, esa frase la he escuchado tantas veces que parece que las personas quienes lo pronuncian quieren creerlo con todas sus fuerzas, por que sino su mundo se derrumbaría en mil pedazos. ¿Por qué? Si han encontrado la felicidad deberían permitir que los oros la encuentren también, que sean capaces de vivir lo que sienten cuando se encuentran con su pareja.
Nuestro primer obstáculo fue ser dos mujeres que se aman, dos mujeres que piensan luchar con todo su ser por un futuro juntas, es algo que causa y causará escándalo. Por una sencilla razón, la idea de no tener la fuerza de un hombre que las proteja es impensable para algunos, no entiendo la razón de ese pensar en estos días. En el pasado podría ser la poca educación que recibían las mujeres y que su destino estaba en la casa criando a sus hijos, ¿Por qué tendría que estudiar? No se encontraba una razón.
